The Best Of…

Así empieza todo...Me ha dado últimamente por jugar de nuevo a un viejo videojuego, “Turrican”, de 1990. Lo cierto es que, para mí, ese juego debería ser al ordenador ZX Spectrum lo que Sonic a las SEGA o Mario Bros a las Nintendo, la mejor carta de presentación. No porque fuera más o menos popular, sino porque ofrece lo mejor de dicho ordenador. No solo se trata de que las fases se desarrollen a través de cinco extensos mundos con tres subniveles cada uno, y multitud de armas disponibles con sus propias características, con unos gráficos de tamaño normal, la aparición ocasional de grandes (gráficamente) enemigos, y con un movimiento bastante aceptable para esa máquina mostrando incluso una delicatessen en el alucinante scroll de los fondos, independiente del primer plano (un precursor de lo que después vería en Sonic y en Super Mario World), presente en algunas fases, sino por la increíble manera en la que explota los muy particulares recursos gráficos del Spectrum.

También es cierto es uno de los pocos videojuegos que llegué a terminar de jugar, lo cual tiene relación precisamente con lo atractivo de su presentación. Ciertamente, tendríamos que esperar hasta la estupenda banda sonora de “Turrican 2” (1991) para disfrutar en el apartado de sonido, unir ambas cosas en un solo juego en el Spectrum parece que se les escapó o era imposible.

imagen2“Turrican” puede representar el summum de la integración gráfica, ya que no eran pocos los juegos que empleaban la “basta” paleta de colores del Spectrum (8 colores, con además el fenómeno del attribute clash en celdillas de 8×8 con un color de tinta y uno de fondo). Uno que recuerdo haber jugado bastante fue el “Dynamite Dan 2” (1986), un juego de plataformas en el que cada muñequito es íntegramente de un color. Sin embargo, en “Turrican”, hasta el sprite del protagonista es multicolor. Este detalle no es baladí, en tanto que otro juegos de la época en los que se puede disfrutar de un esmerado uso del color, como Extreme (1991), “Lone Wolf – The Mirror of Death” (1991) o el posterior y más desconocido “Towdie” (1994), presentan sprites monocromo. En “Turrican” sin embargo, hasta el aire tiene color de aire, el agua color de agua, la tierra color de tierra y las plantas color de plantas, y esto, en el Spectrum, no es moco de pavo. Cualquiera diría que ese juego no está corriendo sobre la misma máquina en la que otra compañías invertían en juegos de pantallas monocromáticas amarillas, que no son pocos.

Dicho esto, también en el mismo se nota haber llegado de hecho hasta los límites de la máquina. Empezando con la multicarga, un poco tediosa y más soportable en máquinas +3, porque no sé que este juego se publicara en alguno de los otros D.O.S. del Spectrum. El sonido es el aspecto que más flojo resulta, aunque abarca no solo los sonidos de disparo. Aun así, he de reconocerlo, se me cayó la baba ante la banda sonora del “Turrican 2”, con la que solo pueden competir algunas de las creaciones del famoso Gominolas.

Voy a seguir jugándolo un rato…

Empezando

Tenía muchas ganas de crear un blog dedicado a las mil cosas intrascendentes que pueblan la memoria de mi juventud, así que este primer mensaje no hará sino aclarar quién es (o fue) Moebiuspuck. Se trabaja de un animalejo con pinta de canguro que salía en un cómic titulado “Supernova”, publicado en las revistas Súper Mortadelo y Din Dan, y también en la colección Joyas Literarias Juveniles, a lo largo de la década de 1970. Este bicho, además, hablaba como cualquier persona, y aparecía siempre metido en una máquina del tiempo con forma de tetera gigante, o más bien de botafumeiro gallego, acompañado de un hombre viejo, el profesor que había inventado al parecer la máquina de tan discutible buen gusto en el diseño, y que se habría tropezado con Moebiuspuck en sus viajes espacio-temporales.

Ahí es nada.