Virus gigantes y cosas no lógicas

Siguiendo a la Wikipedia, la palabra “virus” se empieza a usar en el idioma inglés en el siglo XIV, mucho antes de que se refiriera lo que actualmente se refiere. Muchos siglos después, en 1899, el microbiólogo neerlandés Martinus Beijerinck, sin llegar a observarlo directamente, descubrió (infirió, más bien) e investigó lo que actualmente conocemos como virus del mosaico del tabaco, lo llamó ”contagium vivum fluidum” («germen viviente soluble») e introdujo el término «virus» para referirse a ese hipotético germen.

Pasarían décadas hasta que se pudiera observar realmente a los nuevos entes, en la década de 1930, con la invención del microscopio electrónico. Y ahí que nos liamos a mirar a los  virus y a hacerles fotos en mil posturas.

Llegamos a 1992. ¿Qué tiene de especial? Que se descubren los primeros “virus gigantes”, capaces de ser vistos hasta con microscopios convencionales. ¿Estamos esperando nosecuántas décadas para  poder fotografiarlos y resulta que los teníamos ahí delante, del tamaño de una pelota de tenis, esto qué es? Porque desde entonces no han parado de descubrirse nuevos y más gordos. Esto es un cachondeo, cualquier día se me va a plantar un tío delante, me va a soltar: “hola, soy un virus gigante” y yo me lo voy a tener que creer.