Alien: Covenant

alien_movie_posterPor fin llega la anunciada “Prometeus 2”, asegurando venir a aclarar el mar de incógnitas introducidas en la primera. Mientras que para introducir “Prometeus” se afirmó repetidamente que la película no pertenecía propiamente hablando al universo Alien, sino que estaba orientada a resolver problemas filosófico-existenciales que le habían surgido al director, en la nueva entrega sí se recalca esa pertenencia desde el propio título, la promoción como la séptima de la saga, la aparición de los seres vistos en el resto de las entregas (lo que además no ocurría en la primera). Estrictamente hablando la saga Alien consta para mí de las tres primeras partes, termina en 1992. La tercera parte, que concluye con la muerte de Ripley, no despierta críticas unánimemente positivas, pese a que desde mi punto de vista no es en absoluto mala. Es una vuelta a los motivos principales de la primera parte, nada especialmente chirriante.

Añadir la cuarta parte en 1997 fue un atentado contra el buen gusto y la inteligencia. Clonar impunemente a Ripley con el fin de resucitarla para la saga era una verdadera bofetada al espectador. Pero ya puestos, nos descolgamos con que los aliens son un poco humanos, un poco listos, y Ripley un poco alien, que escupe ácido y todo. No era necesario. No era necesario ver nadando a los aliens como delfines. Lloro todavía al recordar al alien de “carne y hueso” que aparece en la última parte del film, ¡por favor, no hagan esas cosas! Un gato se muere en algún lado cada vez que alguien hace una mierda semejante de forma tan desahogada. Que no aporta nada, menos que la tercera. Cualquier otra cosa hubiera sido mejor.

alien_covenant_teaser_posterY aquí aparece el cameo de nuestro amigo Depredador, con “Alien versus Predator” en 2004, que es la que mejor funciona hasta ahora como preludio. Dado que la saga estaba en caída libre, el producto, sin ser para tirar cohetes, lograba entretener, ahora eso sí, con soberanas columpiadas como lo ir y descifrar unos jeroglíficos desconocidos de un idioma muerto así en un plis plas, que lo miro y lo deduzco, los más natural. A pesar de ello, regresaban los seres originales, tras el lapsus de la cuarta entrega. Como en la tercera, juegan con el personaje de Bishop y la Weyland Corporation. No aportan pero no estorban, en el peor de los casos. Y la continuadora, “Aliens vs. Predator: Requiem”, de 2007, pues directamente a la papelera, sin más comentarios.

Llegamos así al “Prometeus” de 2012, supuesta precuela, la película que prometía mucho y cumplía muy poco, con el personaje del androide David compitiendo duramente con Jar Jar Binks como personaje más odiado, por irracionalmente estúpido, de una película, aunque el resto del plantel se lo ponía difícil. ¿Veremos realmente algo que merezca la pena? El tiempo y estos ojos que se van a comer los gusanos lo dirán…